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22/09/2010

El problema de tomar decisiones acertadas

Muchas personas han hecho un curso sobre toma de decisiones y se han adentrado en las distintas formas que se han desarrollado para la toma de decisiones, desde el árbol hasta el método de Kepner Tregoe, pasando por los sistemas matemáticos. Todos ellos son racionales y reúnen los elementos posibles para llegar a la mejor decision.

Pero todos ellos parten de una base equivocada. Las decisiones no son solamente racionales y no son solamente las mejores las que importan.

A esta altura de los conocimientos de nuestro funcionamiento como seres humanos, creemos que no hay que profundizar demasiado en el hecho de que nuestras decisiones no son siempre racionales. Lo que es más, la mayoría no lo son en absoluto. Es universalmente aceptado el hecho de que nuestras decisiones responden más a necesidades básicas como comer o a inteligencias entre alternativas, como tomar un cierto medio de trasporte y no otro. No son decisiones basadas en la racionalidad, sino más bien basadas en experiencias anteriores positivas: la comida que elegimos es la que nos gusta, el colectivo que tomamos es el que habitualmente nos da un buen servicio en la dirección que queremos.

Estas decisiones estan basadas en elementos que no queremos reconocer para el caso de la decisión empresaria. El manager está inmerso en un medio en el que se supone que sus decisiones serán racionales si han de ser buenas. Esto es parte de la herencia racionalista del S. XVII y parte de la necesidad de contener nuestras emociones si es que hemos de ser buenas personas.

Pero la realidad es que el manager es un ser humano y por lo tanto la primer contradicción es suponer que un ser humano cuando está en la empresa tomará solamente decisiones racionales, aunque fuera de ella no lo haga así, precisamente porque es un ser humano.

La segunda contradicción es que mientras se alaba al lider por su caracter de motivador y de promotor de nuevas ideas, al mismo tiempo se supone que ese lider toma sus decisiones de una manera racional, siendo que el lider, por definición, es intuitivo, y se deja llevar por sus emociones mucho más que por su racionalismo puro.

Si un manager nos dice que quiere lanzar un producto por pura intuición, lo rechazaremos, porque la intuición es una conjunción de racionalidad y emoción que no tiene base estadística y sin ella no querremos correr riesgos. Que los garage que pasan a la historia convertidos en grandes empresas, los pongan otros.

Por otra parte cuando este manager sin soporte estadístico u otro con el soporte estadístico debido, nos proponen algo, ¿cómo sabemos que estamos tomando la mejor decisión? Sin duda que la respuesta que viene a la mente es algo así como "porque es la más eficaz", "la que mejor se adecua a la realidad", "la que logra éxito".

Pero la eficacia es una cuestión de criterio. Lo que era considerado eficaz hace cincuenta años hoy no lo es, de la misma manera que hacer circulos de calidad hoy día sería caer en el ridiculo, porque la eficacia tiene que ver con qué es lo que se considera eficaz en el momento en que se toma la decisión y eso mismo podra ser considerado ineficaz solo cinco años después, como ha pasado con las modas que últimamente nos han arrasado sucesivamente.

La decisión más adecuada a la realidad es aquella que responde a como ve la realidad el que toma la decisión y el que juzga al que toma esa decisión. Siendo que sabemos que la realidad es algo que construimos a partir de ciertos datos básicos diferentes para cada uno, es extremadamente dificil poder sentenciar que una decisión es la adecuada a una realidad que ni siquiera podemos describir suficientemente.

Por último, una aproximación a la buena decisión es que sea una decision exitosa. Lo cual es claro hasta cierto punto, porque más de un éxito del momento ha producido graves problemas, porque muchos éxitos esconden sus propias dificultades en tanto quien ha tomado la decisión permanece en el poder, porque un buen manager tiene que saber presentar un error como un éxito potencial y porque la mayoria de las decisiones de cierta importancia no impactan completamente en la organización antes de cinco años, con lo que se pierde en la memoria la relación entre el éxito actual y la decisión tomada cinco años antes.

Entonces ¿cuál es la mejor decisión? Por de pronto queda en claro que el racionalismo que nos invade todavia, no es un seguro de producir la mejor decisión, sino que debe ser puesto entre parentesis y considerado con mucho cuidado. Aunque no lo aceptemos en los hechos en las empresas, somos animales superiores, racionales, no lo contrario o solamente racionales. Por lo tanto hay que agregar otros elementos cuando tratamos la cuestión de la toma de decisiones.

En todo caso hay que tener ambición por alcanzar el poder y hay que tener habilidad para lograrlo y mantenerlo.


Autor: Jaime Maristany

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